Todo lo que hace Hilo. Está pensado para consultar cuando busques algo concreto, no para leerlo de un tirón.
Casi todo lo que confunde de Hilo se arregla entendiendo estas cinco. No hay más conceptos que aprender.
Un compromiso no necesita pertenecer a ningún asunto. Los asuntos son solo para lo que hay que seguir durante semanas. Si algo se hace y se acaba, es un compromiso y ya está.
Es la portada y responde a una sola pregunta: qué necesita tu gestión hoy. No es un panel de indicadores y no lleva ni una gráfica.
El orden de «Requiere tu atención» no es un capricho ni lo decide una inteligencia artificial: es una tabla de pesos fija. Un asunto crítico pesa más que uno bloqueado, y uno bloqueado más que un compromiso vencido. Lo vencido pesa un poco más cada día que pasa, pero con tope, para que un olvido antiguo no tape una urgencia de hoy.
En Reuniones están todas las oficiales de la empresa, con su frecuencia, quién la dirige, cuándo es la próxima y lo que tiene pendiente.
Las reuniones tienen jerarquía: cada una sabe a cuál sube lo que no se puede resolver en ella. La diaria de mantenimiento sube a la de planta, y la de planta al comité de inversiones. Eso es lo que hace que escalar sea un clic en vez de elegir a ciegas entre una lista.
Una sesión se abre sola en cuanto alguien añade la primera cosa, así que no hace falta acordarse de pulsar «Empezar reunión». Solo puede haber una sesión abierta a la vez por reunión: si dos personas empiezan al mismo tiempo, escriben en la misma.
Ojo
Si abres una reunión y solo miras, no se crea ninguna sesión. El historial no se llena de reuniones que no se celebraron.
El detalle de la reunión está ordenado en el orden en que se hace una reunión de verdad:
A la derecha, el resumen de la última vez y el historial de sesiones anteriores, desplegable.
Para añadir cosas hay tres botones arriba: Asunto, Decisión y Compromiso. Se abren en línea, no tapan la pantalla y se quedan abiertos al guardar para encadenar varios.
Al pulsar Cerrar reunión puedes añadir una nota y Hilo congela el resumen: decisiones, compromisos nuevos, completados, asuntos cerrados y escalados. Ese resumen es lo que aparecerá la próxima vez.
Si la reunión se hace de pie frente a una pantalla, el icono de modo presentación de la barra superior agranda la letra para leerla a tres metros.
Por defecto una reunión enseña sus asuntos en una sola lista, ordenada por lo que más urge. Para una reunión de decisión —un comité de inversiones, una semanal de mejoras— eso es lo correcto: lo importante arriba y se acaba.
Una operativa diaria funciona al contrario. Se recorre siempre el mismo orden, se diga algo o no en cada punto. Para eso están los bloques: Seguridad, Calidad, Producción, Costes, o los que uses tú.
Los bloques vacíos también se enseñan, con un «Nada hoy». Es a propósito: obliga a que alguien diga «seguridad, nada hoy» en voz alta, en vez de que la seguridad se caiga del orden del día porque ese día había prisa.
Se configuran en la reunión, en Configurar › El guion. Ahí puedes crear los cuatro habituales de un golpe o los tuyos, renombrarlos, cambiarlos de orden y borrarlos.
Ojo
Cuando un asunto se escala a otra reunión, pierde el bloque. El bloque es del guion de una reunión concreta, y la de destino tendrá los suyos o ninguno.
Un asunto es algo que va a durar. Tiene responsable, estado y prioridad, y sobre todo tiene historia.
Los estados son cuatro: abierto, en curso, bloqueado y cerrado. Las prioridades, tres: normal, importante y crítico. Lo normal no se pinta de ningún color: si todo llevara color, el color dejaría de significar nada.
Al abrir un asunto ves su historia completa en orden: cuándo nació y en qué reunión, cada decisión, cada compromiso, cada actualización, cada escalado y el cierre. Es la memoria de gestión del asunto, y es lo que leerá quien lo busque dentro de seis meses.
No conviertas todo en asunto. Si algo se hace en dos días y se acaba, es un compromiso. Los asuntos son para lo que hay que arrastrar de reunión en reunión.
En la lista de Asuntos puedes filtrar por estado (abiertos, bloqueados, cerrados o todos) y por reunión.
Escalar es mandar un asunto a otra reunión porque aquí no se puede resolver. Cuando escalas, Hilo pide el motivo, y ese motivo es lo primero que verá la reunión que lo recibe.
Cuando la reunión de destino resuelve, usa Devolver con respuesta: el asunto vuelve a su reunión de origen y la respuesta queda escrita.
Todo el recorrido —Mantenimiento, Planta, Comité— queda en la historia del asunto. Nunca se pierde de dónde vino ni por qué subió.
Un compromiso son cuatro campos: qué hay que hacer, quién, para cuándo y la prioridad. Nada más, y es a propósito.
La fecha viene puesta por defecto a la próxima vez que se celebra esa reunión. En una diaria de lunes a viernes, un viernes propone el lunes: se salta el fin de semana solo.
Los estados son pendiente, en curso, bloqueado y completado. «Vencido» no es un estado: es una condición que se calcula sola cuando pasa la fecha, y se calcula en tu zona horaria, no en la del servidor.
En la pantalla Compromisos puedes ver los tuyos, los que has asignado tú a otros, los de asuntos que sigues, o todos; y filtrar por abiertos, vencidos, bloqueados o completados.
Lo que hace funcionar la rendición de cuentas no es el aviso: es que lo vencido aparezca en la reunión, con el nombre de quien lo tiene, delante de todos.
Puedes bloquear un asunto o un compromiso, y en los dos casos Hilo te obliga a escribir por qué. No es burocracia: un bloqueo sin motivo no se puede desatascar, y el que llega nuevo a la reunión no sabe qué hacer con él.
El motivo queda en la historia como una actualización relevante, y avisa a quien sigue ese asunto.
Puedes seguir cualquier asunto aunque no seas el responsable. Un director puede seguir una homologación que lleva otro y enterarse cuando pase algo importante, sin tener que preguntar.
Al escribir una actualización hay un botón para marcarla como relevante. No está marcado por defecto a propósito: si todo es relevante, nada lo es. Solo lo relevante avisa a quien sigue el asunto.
Sobre los avisos, la regla es simple: casi todo se ve, casi nada interrumpe.
Ojo
El correo y Telegram hay que configurarlos. Mientras no lo estén, los avisos se ven dentro de la aplicación y nada más; no se pierde ninguno.
En Ajustes puedes activar un resumen diario y elegir la hora. Te llega a tu hora local, con lo que tienes hoy: reuniones, vencidos, lo que vence hoy, bloqueos, escalados hacia tus reuniones y novedades de lo que sigues.
Está acotado a propósito: nunca pasa de catorce líneas, por muy cargado que vaya el día. Si no hay nada que contar, no se envía. Un resumen vacío enseña a ignorarlos.
En Personas ves a todo el mundo con su cargo, de quién depende, en cuántas reuniones participa y qué tiene pendiente. Si tienes gente a tu cargo, su ficha te enseña tu equipo con lo que debe cada uno.
Hay tres roles y ninguno más:
Ojo
La dependencia entre personas no cambia permisos. Solo sirve para enseñarte lo que debe tu gente y para que Hilo sepa a quién enseñar qué.
Editar una ficha. Desde Personas › el nombre (o desde Ajustes, pinchando el nombre en la lista) puedes cambiar nombre, puesto y correo. Es lo que necesitas cuando das de alta a alguien a mano y se te cuela una errata, o cuando aparece el correo que el día del alta no sabías.
Cuando alguien se va. En la ficha, abajo del todo, hay dos puertas y casi siempre quieres la primera:
Si alguien ya ha trabajado, Hilo no te deja borrarlo, y te dice exactamente qué lo ata: tantos asuntos, tantos compromisos, tantas decisiones. No es un capricho. Una decisión lleva el nombre de quien la tomó y es de la empresa, no de la persona: borrarla dejaría el acta de una reunión sin autor.
Si eres administrador, en Ajustes tienes cuatro cosas más:
Desconvocar o borrar
Son dos cosas distintas y conviene no confundirlas.
Ojo
Antes de borrar, Hilo te enseña los números exactos de lo que se va a destruir. Y si la reunión tiene historia, además de marcar la casilla hay que escribir su nombre: una casilla se marca por inercia, un nombre se escribe a propósito.
Las tres formas de dar de alta
Ojo
Al crear con contraseña viene marcada la casilla «Pedirle que la cambie al entrar». Déjala marcada salvo que estés probando: si no, tú te quedas sabiendo la contraseña de otra persona, y eso en una empresa no vale. Con la casilla puesta, esa persona no puede hacer nada en Hilo hasta poner una suya.
Cada asunto puede llevar enlaces a MAPEX, SAP, Power BI, el GMAO, SharePoint o cualquier dirección. Se ven en la ficha del asunto con su etiqueta y se abren en otra pestaña.
Hilo no copia datos de esos sistemas y no quiere hacerlo. Ahí están los datos y ahí se quedan; aquí está lo que la organización está haciendo con ellos.
Abre la misma dirección en el móvil y añádela a la pantalla de inicio: se abre a pantalla completa, como una aplicación. No hay que instalar nada de ninguna tienda.
Está pensado para lo que se hace andando por la planta: mirar «Hoy», completar un compromiso de un toque, bloquear algo explicando por qué, comentar en un asunto y consultar los avisos. Preparar y dirigir una reunión se hace mejor desde un ordenador.
He escalado un asunto por error. ¿Se puede deshacer? Escálalo de vuelta a la reunión de origen explicando que fue un error. Nada se borra: la historia conserva los dos movimientos, y eso es lo correcto.
¿Puedo asignar un compromiso a alguien que no está en la reunión? Sí. El desplegable tiene a toda la organización, no solo a los participantes.
Se me ha olvidado cerrar la reunión de ayer. No pasa nada: la sesión sigue abierta y puedes cerrarla cuando quieras. Lo que no puede haber son dos sesiones abiertas de la misma reunión.
¿Por qué no me deja bloquear sin escribir nada? Porque un bloqueo sin motivo no lo puede resolver nadie. Es la única obligación que impone Hilo.
Se me ha olvidado apuntar la contraseña que le puse a alguien. No se puede recuperar, pero da igual: dale de alta otra vez no; simplemente pídele que entre y la cambie, o genérale un enlace de invitación nuevo.
Alguien se ha ido de la empresa. Cámbiale el rol a «consulta» y reasigna sus compromisos. Su historial se conserva: las decisiones que tomó siguen teniendo su nombre, como debe ser.
¿Y si una reunión se cancela un día? No hagas nada. Si no se celebra, no se crea sesión, y lo pendiente sigue estando ahí la próxima vez.
Y no lo va a hacer, porque ya lo hacen otros mejor y porque cada cosa que se añade es una cosa más que alguien tiene que rellenar.
Hilo gestiona una sola cadena: decisión, responsable, compromiso, seguimiento, escalado y cierre. Todo lo que no sirva a eso sobra.