Cinco minutos. Al final sabrás dirigir una reunión con Hilo y completar un compromiso desde el móvil. No hace falta nada más para empezar.
Quien administra Hilo en tu empresa te pasa un enlace. Lo abres, eliges una contraseña y ya estás dentro. No hay que registrarse ni confirmar ningún correo.
A partir de ahí entras siempre por tu correo y tu contraseña. Si se te olvida, pídesela a quien te dio de alta: te genera otro enlace.
Es la primera pantalla y responde a una sola pregunta: ¿qué necesita mi gestión hoy? Tiene cuatro bloques:
Si «Hoy» está vacío, es que no tienes nada pendiente. No hay que buscar en ningún otro sitio.
Pincha en la reunión desde «Hoy» o desde «Reuniones». Lo primero que ves es lo que quedó pendiente de las veces anteriores: los compromisos sin cerrar, con nombre y con los días de retraso; los asuntos abiertos; y lo que otras reuniones han escalado hacia esta.
A la derecha, «Cómo acabó la última vez»: las decisiones que se tomaron y los compromisos que salieron. Eso es el acta, y se ha escrito sola.
Si es una operativa diaria, merece la pena darle un guion fijo: en Configurar › El guion creas los bloques (Seguridad, Calidad, Producción, Costes) y la reunión se recorrerá siempre en ese orden. Es opcional y no hace falta en todas.
Arriba tienes tres botones: Asunto, Decisión y Compromiso. Pinchas en uno y se abre una línea para escribir, sin salir de la pantalla ni tapar lo que estáis mirando.
El formulario se queda abierto al guardar, para que puedas encadenar varios sin perder el hilo de lo que se está diciendo.
Ojo
No hace falta pulsar «Empezar reunión»: con que añadas la primera cosa, la sesión se abre sola.
Al terminar, Cerrar reunión. Hilo guarda solo el resumen: decisiones, compromisos nuevos, lo que se completó, lo que se cerró y lo que se escaló. Hay un botón para copiarlo y pegarlo en Teams o en un correo si alguien lo pide.
La próxima vez que abras esa reunión, ese resumen estará esperándote. Eso es todo el producto.
Abre la misma dirección en el móvil y añádela a la pantalla de inicio: se comporta como una aplicación. Sirve sobre todo para tres cosas mientras andas por la planta:
De verdad. Lo demás —escalar un asunto a otra reunión, seguir algo que no es tuyo, los avisos, el resumen de la mañana— lo irás encontrando cuando te haga falta, y está explicado en el manual.